Brett Rypien y Montell Cozart: Dos QB titulares en Boise State

Boise State es uno de esos equipos que no suele contar en las quinielas pero acaba entrando por méritos propios. No tiene la historia ni el prestigio de los programas más ilustres de la NCAA, pero acaba sacándose ases de la manga gracias a un trabajo de scouting y entrenamiento de mucha altura.

En uno de esos ejercicios de búsqueda y captura, consiguieron atraer hasta su universidad a todo un recruit de 4 estrellas, un QB con un futuro prometedor ante sus narices, Brett Rypien.

Nativo de Spokane, ha mamado el fútbol americano desde que era un crío, y ya en el instituto se erigió como un líder ofensivo de muchos quilates. Profundidad y decisión. Nada de guardarse un gramo de esfuerzo. Todo sobre el campo. Así conquistó a los ojeadores con su nivel en Shadle Park, pero entre todas las ofertas recibidas, fue la de los Broncos la elegida.

Aquel día de elección firmaría un acuerdo que marcaría el devenir de su carrera deportiva. En Boise State, bajo las órdenes de Bryan Harsin, tenía una oportunidad perfecta para crecer y exprimir sus puntos fuertes, así como corregir sus defectos.

Que tiene un brazo capaz de lanzar y completar pases de 50 yardas lo sabían todos aquellos que le hubiesen seguido, pero no estaba tan claro que supiese regular toda esa potencia. Sin control nada serviría.

La inteligencia con la que lee las jugadas pronto quedó patente, y entonces, todo fue mucho mejor. No solo ponía bombas en las manos de sus receptores para que estos anotasen, también lo hacía a su debido tiempo y con todas las ventajas posibles para que sus compañeros no tuviesen que alterar su ruta demasiado.

La vista de un QB debe abarcar todo lo que sucede dentro de un terreno de juego, y su cabeza no puede quedarse atrás, debe procesar en centésimas de segundo todo lo que ocurre a su alrededor y tomar, entre todas, la decisión con mayor probabilidad de éxito.

Rypien tiene el nivel suficiente para que esté punto juegue a su favor, además de tener movilidad en el pocket y la baza de la carrera, aunque no la use muy a menudo.

Pero sus mayores virtudes se convierten, a su vez, en sus mayores defectos. En primer lugar, a veces peca, en exceso, de la confianza depositada en un brazo tan potente, y se precipita al buscar jugadas, posibles, pero complicadas de una gran ganancia de yardas. En estos casos, debería ser consciente, gracia a su formidable lectura del juego, que el riesgo es innecesario, y aunque pueda  cumplir su objetivo, no merece la pena. Puede tender a precipitarse, aunque poco a poco va mejorando, y si no, observen estos fríos datos.

En 2015, su rating de eficiencia estaba en 140.6 (39 mejor del país), mientras que en 2016 mejoró hasta 155.7 (15 mejor del país). Además, pasó de promediar 7.8 yardas por pase intentado a 9.3 en 2016. Implicación y crecimiento. Nuestra intuición puede decirnos muchas cosas, pero los números no mienten y va por el buen camino.

Perfeccionar sus fallos es una misión que conlleva horas de dedicación, pero su ética de trabajo y el compromiso que asume con sus responsabilidades permiten que crezca a un ritmo mayor del esperado. Ante si tiene la posibilidad de jugar en la NFL, tras completar su temporada Junior o incluso esperar y curtirse en mayor medida al cerrar su periplo colegial. Quien sabe lo que le deparará el futuro, pero ahora, una cosa está clara y a la vista de todos, no ha entrado fino en 2017.

Las cadenas de la ofensiva que dirige no deberían ser rígidas, pero ahora mismo parecen sujetas a un poste de peso infinito que no se mueve por mucho que Rypien tire y tire. Falta fluidez en el ataque cuando él está al mando, en parte debido a que la línea ofensiva que vela por su plenitud física está en periodo de prueba y todavía no funciona como gustaría, lo que a su vez repercute en que no tenga tanto tiempo para prepararse y enviar profundo, es decir, cambia en groso modo su particular estilo y preferencia de juego.

Ante tal situación, lo más coherente, si quiere retomar el control de la situación lo antes posible, sería dar un protagonismo mayor a la carrera, incluida la suya, o sorprender con jugadas de engaño, las cuales ha demostrado que es capaz de ejecutar con precisión. Pero no, no se encuentra cómodo y no termina por salir del hoyo en el que se ha metido con ayuda de unos guardaespaldas erráticos y desubicados.

No van bien las cosas para Rypien, pero a su lado ha surgido un importante competidor que cumple con los requisitos necesarios para que los Broncos despierten en ataque. Su nombre, Montell Cozart.

El QB senior, ex de Kansas, es más fuerte y atlético. No es raro que sume yardas terrestres, y eso siempre en una amenaza extra que mantiene en alerta y sobre aviso a las defensas enemigas, provocando que la presión no gire alrededor de un único punto, como si suele suceder cuando Brett aparece en el campo.

Cozart es más imprevisible, aunque está claro que no tiene el pase ni la precisión de Rypien, pero a pesar de ello no se maneja nada mal. No es que vaya a enviar constantes pases profundos, pero precisamente se aprovecha de ello para, sin previo aviso, sacar el cañón y ganarse el afecto del público.

Con todo este aroma a desconcierto que genera en la defensa rival, es más sencillo que sus receptores se sientan aliviados sin marcas ni ayudas a la marca presentes en cada jugada. Perfecta situación para un senior que entiende cómo funciona la liga colegial a las mil maravillas. Un combo que provoca su repercusión inmediata y fundamental en el devenir de la ofensiva que aguarda sus órdenes para ejecutarlas. Cozart no es mejor que Rypien, pero ahora mismo, sabe a qué se juega en la FBS y no duda en usar sus cartas, aunque no brille como lo haría Brett.

Los Broncos tienen un dilema en casa, pues no vamos a negar que Rypien es la figura, el QB que se ha ganado en años pasados la titularidad y los galones de capitán, pero siendo sensatos y fijándonos en los encuentros ya disputados, Cozart engrasa la maquinaria ofensiva de Boise State de tal modo que los recursos con los que cuentan en ataque funcionan en su máximo apogeo. Una decisión nada sencilla se avecina. Decidan lo que decidan ganaran en algo, pero está claro, que a día de hoy, Rypien ya no está solo en Boise State, tiene una amenaza peligrosa llamada Cozart.

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