Wout Poels y su deuda con las grandes vueltas

Wout Poels tiene una grande en sus piernas. No me cabe ninguna duda de esta afirmación. Es así y debemos reconocérselo, pues este hecho no hace más que agrandar el trabajo que realiza como escudero de su líder, Chris Froome.

La intratable dictadura a la que tiene sometido a todo el pelotón el Team Sky, se basa en una estructura jerárquica donde cada uno de sus componentes desempeña un papel establecido por la dirección del equipo, encargada de velar, única y exclusivamente, por los intereses del grupo, es decir, en su propio beneficio como conjunto. Esto conlleva que la victoria final esté por encima de todo y en su búsqueda cada peón ejecute una función para que el rey acabe devorando el tesoro.

En los últimos años, no hay más líder cuando toca encarar el Tour, y siempre y cuando se encuentre dentro del grupo de elegidos, que Chris Froome. El británico es el jefe, puesto que se lo ha ganado a pulso por méritos propios, pero a su lado, compartiendo las alabanzas de un equipo serio y que premia con buenos sueldos a sus corredores, han florecido varios de los ciclistas más importantes que han rodado en el pelotón este último tiempo atrás, eso sí, renunciando de este modo a probar suerte por su cuenta e intentar ser ellos quienes vistan los maillots más codiciados del mercado ciclista.

Esta premisa fue la que ha llevado a Mikel Landa a buscar su propio camino en el Movistar, donde curiosamente también tendrá que competir con el antagonista de Froome, Nairo Quintana, por el rol que tanto ansía.

No es fácil aguantar a la sombra de un titán de la bicicleta, más cuando tienes el talento y las piernas para asaltar una grande, caso que tanto el español como nuestro protagonista en estas líneas, Wout Poels, tienen de sobra.

El holandés ha ido forjándose poco a poco, ganando enteros con el paso del tiempo y la experiencia que te da la competición. Sus músculos se han endurecido y preparado para el esfuerzo antagónico que supone dar pedaladas cuando tu corazón está al borde del éxtasis. Su mente se ha curtido para soportar el querer parar y seguir adelante casi por inercia. Y su clase ha llevado su nombre a encontrar sitio en las principales carreras del planeta.

Subiendo es donde ha encontrado su bienestar. La cabra tira al monte y el escalador a la montaña, pero por carretera en el caso de los ciclistas, bien asfaltada a ser posible, aunque nunca llueve a gusto de todos.

Poels es de los mejores cuando la carrera pica para arriba, y si no recuerden su exhibición en el Tour 2016 o su tremendo espectáculo en el Angliru en esta misma Vuelta a España 2017 que dejamos atrás. Pocos pueden aguantar su marcha, incluso el mismo hombre al que debería escoltar hasta el pódium sufre de vez en cuando con su inmensa potencia. Además, no se defiende nada mal contra el crono.

Fuerza inagotable la del neerlandés cuando a nadie parecer quedarle ni un gramo de entereza. Un talento que parece cómodo en la retaguardia, pero que si decide salir del manto protector que supone el equipo británico, tiene todas las papeletas y la fortaleza para adjudicarse una grande.Una deuda que debe cobrarse.

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