Una conversación con Íñigo Cuesta

La Vuelta ha reunido, a lo largo de sus 72 ediciones, un sinfín de corredores excelentes. Grandes iconos que han pasado a la historia de la ronda española, depredadores de etapas que pescaron en río revuelto o compañeros que sacrificaron su talento en beneficio de su líder, como es el caso de nuestro protagonista en este artículo, Íñigo Cuesta, al que tengo el placer de entrevistar para Story Sport.

Uno de los mejores gregarios que ha tenido el ciclismo español no se subió hasta una bicicleta a los 14 años, pero no fue hasta los 15 cuando la competición entró en su vida de la mano del ASVAC.

En Plencia, Vizcaya, logró su primera victoria, con 16 años por aquel entonces, y aunque fue especial, como el mismo me comenta, “todas lo son”. En aquel momento ya se podía ver que tenía talento, pero el salto fundamental en su carrera no llegó hasta que el equipo  Euskadi reclamó sus servicios para el mundo profesional.

Un paso tan grande no fue fácil. “Es totalmente diferente. Pasas de amateur, de estar siempre adelante con los mejores peleando por la carrera, y de repente pasas a una nueva forma de correr, no tiene nada que ver con lo que tú puedes esperar, acostumbrado siempre a estar delante en los puertos, si ningún problema, pasas a una distancia diferente, otro ritmo y la verdad que se hace duro. Yo, por suerte, me adapté bastante rápido y pude disfrutar del profesionalismo desde el primer día como quien dice” explica Iñigo.

“Mi primera vuelta, la vuelta a Mallorca, lo pase fatal, a partir de ahí nos fuimos adaptando, pero pasarlo mal siempre que tienes una lesión o una enfermedad. Yo me rompí la clavícula y es cuando estas prácticamente bien y echar todo atrás, y todo el esfuerzo de horas y horas de entrenamiento se estropean en un segundo y claro cualquier cosa de esas es un momento muy duro” continua el ex – ciclista natural de Villarcayo (Burgos), cuando busco averiguar sus momentos más complicados en el mundo profesional, incluso pongo sobre la mesa si existió alguna duda en su cabeza al lesionarse de su continuidad en el pelotón.

“No, siempre tienes que ser consciente de lo que te ha pasado y aprender, entre comillas, el saber que lo que te va a costar volver a estar a ese nivel te hará más fuerte para saber asimilar cualquier momento malo” me contesta al instante.

Iñigo, que tantos cursos pasó recorriendo las carreteras del planeta, ha visto como pocos a algunos de los mejores ciclistas de cerca, por lo que me habla de aquellos que le han impactado más cuando se lo pregunto. El primero que me destaca es Alex Zulle debido a su clase, y el segundo, como no podía ser de otra forma, su inseparable compañero, Carlos Sastre.

“Y por supuesto (tras hablar de Alex Zulle) me quedo con Carlos (Sastre) no ya por haber sido compañero de él. Le conocí cuando paso a la ONCE. La mentalidad que tenía, las ganas que tenía y como le ves crecer como corredor y cuando llega al máximo como es capaz de asimilar todos esos momentos que se viven en carrera y la tranquilidad que él tiene pues sí que te choca. Más que otra cosa porque le has visto entrar y después le ves en el máximo. Le has visto crecer”.

Después la conversación nos lleva por otros derroteros, y me centro en averiguar cuanto reconocimiento recibe fuera y dentro del pelotón el trabajo de gregario.

“Es complicado. Hay momentos que según tu estado de forma te toca hacer un trabajo, si no estás en muy buenas condiciones, al principio de carrera y parece que no has hecho nada porque no se ve en la tele, aunque dentro del pelotón sí. Cuando estás bien de forma y te toca hacer el trabajo final es muy agradecido que la gente lo valore y sobre todo el entorno del ciclismo. Por otra parte, creo que el corredor que hace bien su trabajo está bien valorado”

No me quedó ahí e intento saber cómo se asimila ese trabajo. Como se asimila que uno es gregario y no líder.

“Cuando pasas siempre tienes tu sueños, pero después en la ONCE tenia a Zulle y Jalabert de líderes y evidentemente me tocó trabajar mucho y al final te adaptas para hacer ese trabajo. Es un trabajo complicado, no todo el mundo lo llega a conseguir hacer al 100% y la verdad que una vez que lo vas haciendo es agradecido también ver como con tu trabajo hay gente que va ganando y además siempre tienes tus oportunidades para poder dejar verte”

Por último, con excepción de la búsqueda de una anécdota que no le viene a la cabeza en el momento de la entrevista, le pregunto por su visión del ciclismo español actualmente, enfocando en cuanto al número de ciclistas también, haciendo referencia a la bajada de corredores estos últimos años en el Tour de Francia.

“Yo lo veo complicado, corredores siempre van a ir saliendo, pero yo lo veo tan sencillo como que si no hay cantidad la calidad siempre va a ser más difícil y para que haya cantidad tiene que haber equipos que den esas oportunidades a los corredores, tanto en la categoría amateur como en la profesional sobretodo, que es la que cuando estas corriendo abajo pues puedas ver unas garantías de que puedas llegar. Si no hay equipos lo ves mucho más complicado y siempre va a haber menos corredores, y al final es difícil que vayan saliendo. Pero bueno vemos que tenemos corredores bueno y esperemos que vayan saliendo” refleja en su alegato final un ciclista que durante mucho tiempo, a pesar de no saborear la victoria a menudo, reflejó lo que es el ciclismo más puro. La entrega en su máxima expresión.

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