Descubriendo a Sofía Gómez Uribe

“Mientras una va entrenado, va conociendo sus límites”Sofía Gómez Uribe

¿Dónde está nuestro límite? A veces me pregunto hasta donde somos capaces de llegar, hasta donde llegaremos, pero no encuentro respuesta y la prueba la tengo ahí, al alcance de mi mano, en deportistas como Sofía Gómez Uribe, una apneista colombiana capaz de bajar hasta 83 metros de profundidad y emerger triunfante en apenas 2:43 minutos.

La inmensidad del océano se funde con el cielo en un único azul que lo abarca todo en el horizonte. La calma del fondo marino es increíble y así lo siente nuestra protagonista. De hecho, Sofía, describe la sensación como si fuera dos personas, una dentro y otra fuera del agua. “Me vuelvo una con el mar, entonces es muy tranquilizante entrar al agua”.

Allí, apartada de todo y todos, sola con su respiración y su seguridad, el impacto de un tiburón enorme contrasta con los pequeños peces de variados colores del tamaño de un meñique. Incluso, un caballito de mar se mueve tranquilo ante los ojos de Sofía. “Ves tantas cosas que no sabes si quiera que existían”.

El paraíso a unos cuantos metros bajo el nivel del mar. Un lugar de ensueño que necesita de un sacrificio constante para poder ser visto con garantías de éxito. Siete de la mañana y suena el despertador (antes lo hacía a las cinco), avena para desayunar, media hora de descanso, una hora de estiramientos, coger el equipo y partir hacia el mar. Así cada mañana. La vida de una persona que se sumerge en la paz más absoluta. Todo lo que merece la pena cuesta ser obtenido.

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“Sofía and the Shark”. Foto por Lia Barrett.

Natural y simpática, todo ello me lo transmite Sofía en no más de treinta minutos, y eso que apenas mantenemos una conversación por Skype. No pone reparos para responder a todas mis preguntas, y eso, unido a su cercanía, provoca que la charla marche fluida. Pronto descubro que se trata de una apasionada al deporte, a todo tipo de deporte, en especial, dejando a un lado todo lo relacionado con el mar, al ciclismo.

La bicicleta es un importante medio de evasión en sus momentos de aburrimiento, y es por ello que, a pesar de los elevados costes, Sofía no pudo desprenderse de ella en su último traslado. “El ciclismo me gusta mucho, es más, me traje desde Colombia una bicicleta. Me costó un ojo de la cara traérmela, pero bueno, la tengo aquí” me comenta con guasa.

Otros hobbies a los que dedica el tiempo libre son, las redes sociales y los libros. “Me gusta leer, ahora estoy otra vez con Harry Potter, aunque en inglés está vez, porque me los leí en español pero siento que le cambian un montón de cosas” me confiesa.

Sofía nació en la pequeña ciudad de Pereira (Colombia) un 15 de abril de 1992. Desde pequeña los deportes captaron su interés gracias a sus padres, en especial los acuáticos. Su madre, nacida en la costa de Colombia,  preocupada por qué sus hijas se metieron al mar y tuviesen algún percance durante las visitas a casa de su abuela, insistió en enseñarlas a nadar desde que eran bien pequeñas, por lo que, a la edad de cuatro años, Sofía ya se defendía en la piscina. Más adelante, la natación sincronizada llamó su atención gracias a su estética. Las figuras realizadas le atraparon durante un año para pasar a la natación con aletas junto a su hermana. “Es mejor que natación normal, porque se va más rápido” dice entre risas.

Los estudios y esta práctica deportiva, algo desconocida para mí, pero popular en Colombia según me asegura Sofía, se mezclaban en su día a día. Todo marchaba sin sorpresas en este campo hasta que su entrenador descubrió una faceta en ella que parecía conducir sus pasos, o mejor dicho, sus brazadas, hasta el exótico deporte de la apnea.

Una vez inició su grado en Ingeniería Civil (terminado hace un año), sus pensamientos estaban en la carrera, sin embargo, poco a poco, la apnea cautivó sus sentidos y terminó por decidir que su objetivo sería dedicarse a ello profesionalmente. Incluso, su sueño está en ser instructora una vez termine de competir. “No me he podido certificar como instructora. Me falta solo una cosa que es súper fácil, aunque aún no la he hecho”.

Fue complicado dedicar tiempo a la apnea mientras estudiaba, pero combinándose con pleno acierto acabó por conseguir las horas suficientes para ello. Horas y horas empleadas en su pasión. Desde Pereira hasta Dominica (lugar donde ahora pasa la mayor parte de su tiempo), pasando por Medellín, para abrazar un deseo submarino.

La apnea es un ejercicio de máximo control, en este caso, de tu respiración. La definición exacta me la da Sofía. “La apnea es la suspensión voluntaria de la respiración, y en este caso, tratando de bajar lo más profundo en el mar sin usar ningún elemento externo, solamente usando nuestro cuerpo como herramienta”. Teniendo esto en cuenta, aparecen los ejercicios respiratorios y los relacionados con la caja torácica, los dos pilares fundamentales para avanzar. El resto es como en todo deporte, es decir, entrenamiento físico.

Siendo un deporte tan minoritario es complicado ganarse la vida, en comparación con otros deportes, pero por suerte para ella, sus récord mundiales ayudan a la hora de buscar patrocinadores. Suerte ganada a pulso.

Sofía es toda una eminencia en su país en lo referido a la apnea. Es una atleta de élite que, a pesar de tener solo 25 años, ya es considerada como una de las mejores del mundo en lo suyo. Acariciando la cima como un día lo hizo su ídolo, Natalia Molchanova, la gran apneista  rusa, tristemente fallecida en 2015. Ella dijo una vez “la apnea no es solo un estilo de vida, sino una forma de conocernos por dentro” me explica Sofía.

La atleta colombiana ha superado enormes retos que la coronan como una reina submarina, pero no crean que este será su límite, pues no es así. Sus próximos objetivos demuestran que su ambición no para de aumentar. “Mis objetivos ahorita son el campeonato mundial y alcanzar los 100 metros en peso constante (una modalidad de apnea)” me describe antes de finalizar la conversación, consciente de la dificultad pero despreocupada ante la posibilidad de no obtener éxito en tales hazañas. Sabe que es joven y que tiene tiempo más que de sobra para alzarse con ellos.

Sofía le sonríe a la vida. Sabe que la sonrisa no debe perderse. La ilusión mantiene viva su hambre de superación, sus ganas de récords, como si de un tiburón blanco que devora todo a su paso se tratase, pero a la vez es una sirena capaz de moverse con la mayor sutileza bajo el agua, una sirena con todo el tiempo por delante para hacer aquello en lo que se siente única, sumergirse en otro mundo distinto al nuestro que se encuentra protegido por criaturas ancestrales, barreras de coral y el tranquilo abrazo de la vida detenida al son de un océano inmenso y majestuoso.

“La gente tiende a tenerle miedo al mar porque no lo conoce, pero una vez lo hacen se dan cuenta que el mar es un lugar súper bonito y súper pacífico para estar. Yo les daría el consejo a los que tengan miedo a este deporte que le den una oportunidad que se van a enamorar del mar”Sofía Gómez Uribe

Imagen destacada: Web de Sofía Gómez Uribe

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